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Juan Carlos Escalante: El “puto genio” que entrenó como Yamcha

El comediante habla en entrevista para Tiempo Regio sobre la escena de stand up, su evolución personal y la “red” de podcasts que nos llena de contenido a diario.

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El “puto genio” agradeció la cálida respuesta del público regio en el Escoces Pub and Pints del Barrio Antiguo, pidió a Clarita Comediante “se aventara” unos minutos para cerrar el show, y bajó de la tarima para ponerse los pantalones detrás del escenario.

Juan Carlos Escalante es pionero del stand up en la CDMX, un acapulqueño que surfea, junto a muchos de sus colegas, la buena ola de popularidad que generaron los podcasts:

“Lo chingón de los podcasts mexicanos es que están membranados en un grupo, y un gusto y una mentalidad”, comenta para Tiempo Regio después de su show.

“Si eres fan de la comedia y el stand up mexicano, es una época muy afortunada, es un chingo de contenido gratuito (…) ¿Cuánta gente está tolerando su secundaria o su preparatoria por ‘La Cotorrisa’?”, platica entre risas.

El primer podcast de comedia en México

“El súper show está genial, como no”, podcast que graba Juan Carlos Escalante junto al guionista y comediante Fran Hevia, puede ostentarse como el primero entre la comunidad standopera mexicana.

Realizado del 2013 al 2015, y retomado en 2019, el contenido muestra la evolución de Escalante como conductor y comediante: “Yo era un poco diferente entonces, era un poco más inocente, un poco más creído, pero ‘creído temeroso’, tal vez”.

“En realidad nunca dejé de hacer el show, nada más lo dejamos de grabar, cada que me veía con Fran nos hablábamos como si fuera el podcast, como un par de personas sin emociones diciendo cosas horribles (…) En lo que se basa el podcast, las relaciones que tenemos (conversaciones con colegas standoperos) continuaron… hubo material para rato”.

La dinámica entre Fran Hevia y Juan Carlos se mantiene casi intacta a pesar de la pausa en el “Súper Show”, donde no solo bromean con el invitado, sino que alternan protagonismo para hacer avanzar la entrevista y revelar el “backstage” de la escena stand up de la CDMX:

“Ese es el chiste, somos dos Capulinas, pero uno tiene que fingir ser Viruta para que funcione, se vuelva ‘priista’, pues (…) Fran tiene una mega presencia, que tiene un lustro armando muy chingonamente”.

Creando una base de seguidores

El boom de los podcasts de comedia en México ha traído grandes dividendos, el regreso de “El Súper Show” ha capitalizado este público para Fran y Juan Carlos, aunque aclara: “Hubiera pasado de todas formas, porque el algoritmo nos iba a ‘untar’, pues”.

El doble trabajo que genera escribir para el stand up personal y, además, sacar material fresco para el podcast, representa una ventaja para el “puto genio”:

“A mí me está ayudando a escribir material, porque me toca un público más receptivo, más juguetón, yo diría hasta sofisticado a veces; porque tienen más referencias (a raíz de los podcasts) y no se ríen de ‘a gratis’; hay muchas cosas de las que no se rieron hoy, por ejemplo, pero las cosas que les gustaban ‘entraban’ con mucha emoción… me gustó mucho el show, la verdad”.

Esto no se puede considerar gratuito, porque hay muchos años de trabajo detrás de cada uno de los exitosos podcasts y sus creadores:

“Hice el podcast, y luego estuve como cuatro años sin hacerlo, pero ese tiempo estuve subiendo casi a diario (a open mics), grabando mucho material, grabé el especial (“Mi abuelo es mi primo”, disponible en Youtube), junté mucho callo, le eché muchas ganas, entonces, cuando volvió el podcast, yo ya había ‘entrenado’ un poco… no como Gokú, pero si como Yamcha, ¿no?”.

El más odiado de “La Hora Feliz”

El nombre de Juan Carlos Escalante hizo eco en los podcastescuchas a raíz de su polémica participación en “La Hora Feliz”, donde tiene el honor de ser “el invitado con más dislikes”. A pregunta expresa de que tan orgánica fue esta intervención, el “puto genio” responde:

“Yo tenía planeado que fuera memorable; la primera vez que fui, esa fue mi intención. Para mí, el aburrimiento es letal. Si algo no está pasando me da ansiedad y por eso empiezo a hacer locuras”.

“Estábamos celebrando que El Cojo, que ya era famoso, tuvo una subida importante y que El Tío Rober se definió, yo estaba muy contento por él. El Tío Rober siempre me daba libertad para hacer mis pendejadas (…) Me sentí muy libre de insultarlos (en el podcast), y se entendía que era comedia, no fue algo incómodo… que a veces si pasa, que estamos cagandola, pero no es la intención, la intención es que resbale”, aclara.

Empedrar el camino de la escena stand up

El exitoso regreso de “El Super Show” tomó por sorpresa a Juan Carlos Escalante, pero considera que el momento era propicio por muchos factores que modificaron la escena cómica en México:

“La sorpresa es que pegó. La diferencia es que ahora agarramos este flow de la coyuntura, la intersección de nuevos adultos, nuevas tecnologías, la etapa del stand up donde está pasando ‘de la secundaria a la prepa’ (…) Hay más unidad ahora que ‘está pegando’. Antes, cuando todo mundo estaba ‘luchando por su vida’, era así de: Sácate a la verga, yo estoy buscando sacar un show, que me den mis 500 pesos y ya, chinga tu madre”.

“Pero de repente, algún standopero se vuelve una superestrella, literal, y todos los demás se quedan, bueno estee…”

“Vamos la lamerte el culo”, completa la frase Clarita Comediante, quien conoce tanto la escena stand up regia como la capitalina.

“Y luego lo peor es que ni funciona eso”, añade Escalante. “Lo cabrón es que la gente que pegaba se separaba, tenían una soledad de su éxito, porque no había todavía una industria, no había forma de replicar el éxito (…) Y lo intentaban, porque Sofía (Niño de Rivera) le daba paros a todo mundo, y era muy lento. Ahora, salgo yo en “La Hora Feliz” y de repente se van 10,000 fans a mi podcast”.

Sobre la censura y la “turba iracunda políticamente correcta”

Otra de las ventajas del podcast es la libertad de expresión, un aspecto en el que lleva ventaja sobre los medios de comunicación tradicionales:

“En todo lo demás que sucede en México, alguien va a llegar, no a ordenarte, pero por lo menos a decirte ‘oye no digas eso’… y en el podcast no sucede. Son gente que lleva un lustro, por lo menos, buscando dedicarse a decir cualquier mamada que haga ruido”.

Respecto a la censura, o peor aún, la “autocensura”, Escalante y su comedia no subestiman al público:

“La gente tiene la habilidad de detectar: Este wey me quiere chingar, dice que hace stand up pero solo viene y me insulta (…) Yo digo cosas culeras, pero no es un truco; como decir ‘murieron doscientos jalisquillos pero no hay pedo’, cuando decirlo así significa que es un absurdo, y es confiar en que la gente tiene la suficiente sofisticación para entender eso (…) Por eso en el stand up funciona el meterte con la gente, no soy ‘cuate del alcalde’, solo soy un pinche comediante que viene en un camión”.

“No se trata tanto de los limites, sino de tener confianza en los instintos de la gente para comunicarse. Todo mundo se está poniendo una careta enfrente de todo mundo. La comedia no funciona si haces eso”.

Dos comediantes que vivieron en carne propia los “tiempos modernos” de la corrección política son Mau Nieto y Ricardo O’Farrill. El primero, por dar su opinión respecto al movimiento feminista y haber subido chistes misóginos a Twitter tiempo atrás. En el caso de O’Farrill, tomaron un fragmento de su especial “Live from Pachuca” y lo acusaron de fomentar la pedofilia.

“Es un precedente muy peligroso utilizar tu obra artística para señalarte como culpable de algún crimen real, legal o moral, eso es peligrosísimo. Es una negación burda de la naturaleza del arte”.

Escalante lo califica como “un sistema de control feo”, organizado muy torpemente y con una producción “muy poblana”:

“Vi los tweets y pensé: ‘Esto es una mamada’, porque nadie está realmente ofendido (…) La gente está siendo señalada por un motivo que no quiero ni adivinar”.

Respecto a la comunidad standopera que, encabezados por el Tío Rober, reaccionó en defensa de O’Farrill a través de tweets satíricos, Juan Carlos Escalante opina:

“Estuvo chido, la verdad me dio mucho gusto que hubo una unidad (…) La comedia de stand up no es para nada de izquierda socialista sindicalizada, al contrario; pero me gustó que fue una reacción orgánica (…) Mi chamba es hacer que esto avance, a pesar de que alguien quiera destruirnos nomas por tener un día de noticias, un día de ciclo mediático”.

Sin embargo, estos ataques indican que se va por buen camino: “Es un síntoma del crecimiento y la penetración del stand up, es algo que está agarrando cada vez más poder y es magneto de muchas cosas (…) Es parte de nuestra chamba presentarnos a la sociedad así y caerle bien a la gente, que vean que no somos un montón de enfermos mentales”.

Stand up de guerrilla: “Mas fama que dinero”

La escena del stand up en México es, en su mayoría, autogestiva: “Somos de las pocas producciones verdaderamente independientes, somos como bandas de rock. Tienes un grupo de fans chico, pero dedicado. Pero, si hay palenque o el Tecate Bajío (empalmados con la fecha de tu evento), valiste verga. (…) El hecho de que la gente venga (al show) significa que la escena los ha formado, inoculado tal vez”.

Entonces, ¿cómo pueden hacer los nuevos comediantes para sobresalir y que su material sea escuchado por más gente?

“Es muy azaroso la verdad, lo que sí sé, es que si la gente sigue chambeando va a mejorar (…) No hay forma de saber. Lo que ha pasado en mi carrera es que continuas, y, de repente, hay factores equis… un jeque árabe que quiera hacer una televisora en Puebla y ya, tienes ingresos”, bromea, y reflexiona a la vez, Juan Carlos Escalante para concluir esta entrevista en Monterrey.

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