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La infestación de los bulos

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Por momentos pareciera que estamos ante una epidemia que podría ser más peligrosa que la del Covid-19, virus que produce el temido padecimiento identificado como SARS-Cov-2, y me refiero a la epidemia de bulos, desinformación y mistificación que cunde por las redes sociales y el internet, que ya muchos han llamado como infodemia.

Recordemos que un bulo (hoax) es una noticia falsa divulgada intencionalmente con fines negativos en contra de algo o alguien. Muchas personas compartes esos bulos por sus redes sociales sin tener conciencia del gran daño que hacen y el riego en que ponen a todos a quienes se lo comparten.

 

Hasta pareciera que existe un tipo de campaña o movimiento en contra del intelecto que promueve la falsedad y la ignorancia, pero es parte de ese neo-oscurantismo que hemos denunciado desde hace varios años. O podría ser como dijo el escritor polaco Stanislaw Lec «La ignorancia humana no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta», que es igual de malo, pero como casi nadie hace nada por combatirle, el neo-oscurantismo sigue avanzando en los medios y en la sociedad.

 

Primero comenzaron diciendo que los médicos y enfermeros podían transportar el coronavirus cuando viajaban en el transporte urbano y que podían contagiar a otras personas si tenían contacto con ellos, lo que originó varios ataques a médicos, enfermeras e incluso a clínicas y hospitales donde atendían a pacientes de coronavirus o centros médicos donde se hacen las pruebas para detectarlo.

 

Esto ya ha sido desmentido por las autoridades sanitarias, pues ellos son los que mejor conocen y practican todos los protocolos de sanitización, y se han reforzado las penas y castigos en contra de cualquiera que atente en contra de médicos, enfermeras, laboratoristas y centros médicos.

 

Después ciertos grupos que promueven la tecnofobia lanzaron el bulo de que las antenas de telefonía 5G propagaba al coronavirus y que además su radiación era dañina para el cuerpo humano. Esto causó que un par de personas ignorantes e incultas atacaran varias antenas, afortunadamente fueron arrestados, y las antenas ya están en total funcionamiento.

 

Recordemos que las emanaciones que emiten las actuales antenas de telecomunicaciones no son ionizantes, por lo que no son peligrosas para el cuerpo humano, eso ha sido verificado varias veces, y además no pueden transportar ningún virus pues sólo son ondas de radio.

 

Tiempo después salieron con que usar el tapabocas o cubrebocas causaba hipoxia, falta de oxígeno en el torrente sanguíneo, cosa que está ampliamente refutado, le hipoxia es un malestar causado por enfermedades o incluso por condiciones extremas en el ambiente, no por taparse la boca con una mascarilla. Tan sólo por mencionar, los cirujanos usan el cubrebocas por varias horas al día cuando realizan sus operaciones o incluso al hacer curaciones a los pacientes.

 

Ahora salen con que los termómetros con lector infrarrojo matan neuronas y otras células del cuerpo humano. Eso es una tremenda barrabasada. Los termómetros infrarrojos no pueden matar ningún tipo de célula, pues lo que hacen es medir la intensidad de la radiación (luz) infrarroja que emana de nuestro cuerpo, que es el calor corporal.  Recordemos que entre más caliente esté un cuerpo más radiación infrarroja emite. Recuerden que las lámparas o reflectores de luz infrarroja que venden en distintos establecimientos, que les pintan muchas virtudes, en realidad sólo sirven para calentar objetos. Para eso son las lámparas infrarrojas que se usan durante el invierno para calentar a los reptiles que se tienen en los hogares como mascotas.

 

Ahora ya sólo falta que les inventen alguna falsedad a las caretas plásticas que se usan para cubrir los rostros de las personas, que ahora se deberían de estar utilizando en todos los negocios abiertos al público. La cuestión también es que ya se tiene décadas usando en la industria y está constatado que son completamente inofensivas para el cuerpo humano y su función es estrictamente proteger al rostro de partículas que podrían caerle.

 

Lo peor del caso es que los ciberterroristas  desinformadores con esto están preparando el terreno para cuando surja la vacuna contra el coronavirus, ellos lanzarán una gran campaña para evitar que la gente acuda a vacunarse inventando mentiras de todo tipo, como decir que da autismo, que te implantan un chip de rastreo o que en realidad te inyectan células cancerígenas y otro tipo de falsedades con tal de causar pánico entre las personas para que la gente no se vacune. Afortunadamente ya existen agrupaciones que se dedican a la verificación de la información, que han comprendido lo importantes que es desmitificar, desmentir y refutar ese tipo de campañas de desinformación y bulos.

 

Por otro lado, publicar intencionalmente falsas alarmas para causar pánico y dañar a la población es un delito que amerita cárcel. Publicar bulos, mistificación y desinformación no es libertar de expresión, mucho menos libertad de prensa. La libertad de expresión y la libertad de prensa son para informar y servir a la humanidad, no para publicar mentiras y falsedades. ¿Y cómo saber que son falsedades? Para eso sirve el análisis de información y la verificación de datos, que es trabajo de todo investigador, de todo periodista, por no decir que también de toda persona pensante.

 

Ahí se las dejo de tarea.

 

Que todos tengan una muy bella y desmitificante noche.

 

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