La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a colocar la presunta injerencia extranjera en el centro de su explicación sobre la violencia en Sinaloa. Durante su conferencia matutina del 21 de septiembre, sostuvo que esa intervención provocó el rompimiento de un grupo delictivo y agravó la situación de seguridad en el estado.
La mandataria reiteró así la postura que había expresado un día antes en Culiacán, durante una gira de rendición de cuentas por su Segundo Informe. Ahí rechazó que gobiernos extranjeros intervengan en territorio mexicano al considerar que ese tipo de acciones no resuelve los problemas y puede provocar más violencia.
En su mensaje del domingo, Sheinbaum vinculó esa ruptura criminal con la detención de uno de los capos del narcotráfico, en referencia a Ismael «El Mayo» Zambada. Afirmó que antes de esa captura Sinaloa registraba menos de un homicidio diario.
Esa cifra fue expuesta por la presidenta como parte de su argumento, pero la información disponible no incluye una serie oficial, un periodo preciso ni un desglose territorial que permita corroborarla de manera independiente.
El contexto de la crisis, según la información recabada, es el conflicto entre facciones del Cártel de Sinaloa tras la detención de Zambada. Sheinbaum sostuvo que la violencia posterior ha comenzado a contenerse frente a los primeros meses de su gobierno, aunque reconoció que la entidad todavía mantiene índices delictivos importantes.
La presidenta aclaró que su rechazo a la injerencia no significa dejar de combatir a quienes cometen delitos. Su planteamiento es que la información compartida por gobiernos extranjeros debe procesarse mediante las instituciones mexicanas y no a través de operaciones fuera de esos canales.
Sin embargo, la investigación disponible no identifica qué gobierno extranjero habría intervenido, ni detalla el operativo, la fecha, las autoridades involucradas o el mecanismo específico al que Sheinbaum atribuye la ruptura criminal. Tampoco hay corroboración independiente sobre si esa intervención fue unilateral o si ocurrió sin aviso al Gobierno mexicano.
La declaración presidencial convierte el debate sobre soberanía en un argumento de seguridad pública: para Sheinbaum, la coordinación internacional es necesaria, pero debe realizarse bajo conducción institucional mexicana para evitar consecuencias que, según su explicación, puedan agravar la violencia local.






