Fue olímpico en Tokio y campeón panamericano en Winnipeg. Demandó al Necaxa, impulsó un sindicato de futbolistas y llevó su crítica a los directivos a la televisión. Murió a los 83 años.
Carlos Albert Llorente ya había enfrentado a los dueños del futbol mexicano mucho antes de discutir con entrenadores frente a las cámaras. En 1970, el defensa del Necaxa demandó al club por despido injustificado. Al año siguiente ayudó a organizar un sindicato de futbolistas. Después pasó más de cuatro décadas en los medios, donde siguió cuestionando quién tomaba las decisiones en el futbol mexicano y a quién beneficiaban. Su muerte, a los 83 años, se dio a conocer el martes 3 de noviembre de 2026. La Octava Sports, donde trabajó, confirmó el fallecimiento. La causa no se ha hecho pública.
Nacido el 10 de julio de 1943 en la Ciudad de México, Albert jugó como defensa central del Necaxa y representó a México en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Tres años después integró la selección que ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Winnipeg. Su carrera en las canchas terminó cuando todavía tenía 28 años. Para entonces ya había puesto en discusión una regla que limitaba el futuro de los jugadores: aun después de terminar un contrato, el club anterior podía condicionar su salida a que otro equipo pagara por la transferencia.
La demanda y el sindicato
El caso de Albert mostró cómo funcionaba ese sistema. El Necaxa le comunicó que ya no contaba con él, pero cuando el Atlante se interesó en contratarlo, el club fijó su transferencia en 250 mil pesos. Albert quedó sin cobrar su salario y sin poder fichar por otro equipo. En diciembre de 1970 acudió a la Junta de Conciliación y Arbitraje para reclamar, entre otras prestaciones, salarios caídos e indemnización. Rechazó una oferta del dueño del Necaxa para volver con un contrato de dos años. En octubre de 1971, la Junta determinó que el club debía indemnizarlo con 77 mil pesos, según una investigación histórica de la Universidad de Guadalajara.
La demanda era individual; el problema que exhibía era colectivo. Albert ayudó a formar el sindicato de futbolistas profesionales en 1971 y fue su secretario tesorero. El portero Antonio Mota ocupó la secretaría general. La organización buscaba que los clubes respetaran los derechos laborales de los jugadores, desde el pago de salarios y las prestaciones hasta la libertad para elegir equipo. El sindicato llegó a emplazar a huelga, pero el paro no prosperó. Sus dirigentes fueron marginados y, en el caso de Albert, ningún otro club lo contrató.
De la cancha a las discusiones en televisión
En 1978 comenzó su carrera en los medios. Compartió transmisiones con José Ramón Fernández y Raúl Orvañanos en la televisión pública, y después pasó por CNI Canal 40, ESPN, Fox Sports y La Octava Sports. También escribió columnas para periódicos como Reforma, El Norte y El Financiero. En una entrevista con Radio Educación en 2004 explicó una idea que atravesó su trabajo: el futbol podía ser un negocio, pero los directivos también debían responder por lo que los clubes significaban para su afición y su comunidad.
Su estilo frontal también dio lugar a intercambios de insultos. En octubre de 2003, cuando Ricardo La Volpe dirigía a la Selección Mexicana, Albert lo entrevistó en el noticiario de Ciro Gómez Leyva en CNI Canal 40. La conversación terminó en descalificaciones entre ambos y el entrenador se levantó y abandonó el foro en plena transmisión.
En 2012, la polémica rebasó lo deportivo. Albert criticó que TV Azteca programara un partido de liguilla entre Morelia y Tigres a la misma hora que el debate presidencial e invitó a sus seguidores en Twitter a ver el debate. Poco después, ESPN lo despidió. El propio Albert atribuyó su salida a esos mensajes y dijo que no se arrepentía de haberlos publicado.
En octubre de 2021 anunció su retiro en La Octava Sports, tras 43 años de carrera en los medios. Para entonces, varias generaciones lo conocían por sus discusiones en televisión. Su historia en el futbol mexicano, sin embargo, había empezado con una disputa que no se resolvía en el marcador: la de un defensa al que su club ya no quería en la cancha, pero que tampoco podía firmar con otro equipo.






















