El Banco de México redujo el jueves la tasa de interés interbancaria a un día en 25 puntos base, a 6.25%, en una decisión aprobada por tres votos contra dos que entró en vigor el 6 de noviembre. La medida tomó por sorpresa a la mayoría de los participantes del mercado y se registró junto con una depreciación del peso frente al dólar.
La votación fue dividida: Victoria Rodríguez Ceja, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo votaron por el recorte; Galia Borja Gómez y Jonathan Heath votaron por mantener el nivel previo. La Junta consideró que “el proceso desinflacionario ha continuado”, que no se perciben presiones de demanda y que el traspaso de movimientos cambiarios a los precios sería limitado ante las condiciones de holgura. Añadió que mantener la tasa en el nivel alcanzado por un periodo prolongado apoyaría la convergencia de la inflación a la meta.
La decisión contradijo las expectativas recogidas pocos días antes: en una encuesta de Citi 20 de 36 participantes esperaban que la tasa se mantuviera, seis anticipaban un recorte y diez veían el siguiente movimiento hasta 2027.
En la jornada del anuncio el peso se debilitó. El tipo de cambio FIX de Banxico para el 5 de noviembre fue 18.7147 pesos por dólar; distintas cotizaciones de cierre de mercado se ubicaron alrededor de 18.74–18.77 pesos por dólar, con depreciaciones reportadas en el rango de 0.78% a 0.99% según las referencias consultadas.
Con la Fed manteniendo en octubre su rango objetivo en 3.75%-4.00%, la diferencia frente al límite superior del rango estadounidense quedó en 225 puntos base, cifra que las fuentes consultadas describieron como un mínimo histórico. Analistas advierten que un menor diferencial reduce el atractivo de operaciones de carry trade y puede elevar el riesgo de nuevas depreciaciones del peso: Gabriela Siller, de Banco Base, proyectó que el dólar podría llegar a 19 pesos antes de terminar 2026 y a 19.50 pesos en 2027 si la Reserva Federal continúa elevando su tasa o si se materializan riesgos para México.
Banxico revisó al alza sus previsiones para el cuarto trimestre de 2026, ahora proyectando una inflación general de 3.7% (desde 3.5%) y una inflación subyacente de 3.7% (desde 3.6%). Mantiene su expectativa de que la inflación general converja a la meta en el cuarto trimestre de 2027 y señaló una lista de riesgos al alza y a la baja que incluirían desde la persistencia de la inflación subyacente y una depreciación mayor del peso hasta una actividad económica menor a la prevista.
Para futuras decisiones, la Junta indicó que evaluará la inflación observada y esperada, sus determinantes, el traspaso cambiario a precios, las condiciones de holgura y las expectativas inflacionarias, y consideró adecuado mantener la tasa en el nivel alcanzado por un tiempo prolongado.





















