El concierto de Ramón Ayala en la Plaza de Toros La México, celebrado el 10 de octubre, terminó de forma abrupta cuando se apagaron el sonido y las luces mientras el cantante aún estaba en el escenario, y el público recibió indicaciones para desalojar. Ayala no pudo despedirse formalmente.

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El periodista Gil Barrera afirmó que el espectáculo rebasó el horario límite del recinto y que por eso se pidió detenerlo; dijo que Ayala había llegado al lugar antes de las 20:00 pero no subió al escenario hasta alrededor de las 21:30 porque el grupo abridor DN5 extendió su participación. Barrera relató que la producción del artista proponía canciones adicionales y que, cerca del cierre previsto, le comunicaron a Ayala que no podía continuar: “¿Sabes qué? No puede seguir cantando”, dijo que le dijeron, según su versión.

La Alcaldía Benito Juárez negó haber solicitado la conclusión del concierto o instruido el desalojo y atribuyó la decisión exclusivamente a la producción del cantante. En información pública disponible hasta el 13 de octubre no aparece una explicación de la producción de Ayala que detalle por qué se cortaron el sonido y las luces, ni se ha identificado públicamente a la persona o entidad que ordenó la interrupción.

Datos duros del evento: el concierto estaba anunciado para iniciar a las 20:00; según la versión de Barrera, el inicio real fue aproximadamente a las 21:30, y el cierre que él atribuyó al recinto rondaba la medianoche, con una tolerancia de unos 15 minutos. Barrera también mencionó una cifra de 45 mil asistentes, dato que no fue verificado por un conteo oficial en las versiones consultadas.

En el espectáculo participaron, además de Ramón Ayala —presentado en silla de ruedas—, su nieto Christopher, integrantes de Banda El Recodo y el cantante Eduin Caz. El repertorio incluyó temas como “Tragos amargos”, “Un puño de tierra” y “Rinconcito en el cielo”. Ayala, de 80 años, celebraba 72 años de trayectoria artística durante la gira de despedida Historia de un Final.