Laura Bozzo, de 75 años, permanecía hospitalizada en la Ciudad de México tras una cirugía de emergencia por una úlcera perforada, y su equipo la describió como delicada pero estable.
Según su asistente, Aarón Guerrero, los dolores abdominales comenzaron el fin de semana anterior al 13 de octubre; ese día acudió a un hospital en Acapulco, donde los médicos detectaron la úlcera perforada y la operaron de urgencia. Después de la intervención fue trasladada en ambulancia a la capital para recibir valoración de especialistas que, dijo Guerrero, no estaban disponibles en Acapulco.
La llegada al Hospital General de la Ciudad de México se registro el 15 de octubre por la noche, acompañada por sus hijas Victoria y Alejandra de la Fuente. Guerrero indicó que Bozzo permanecía sedada por el procedimiento y, en su declaración del 15 de octubre, señaló que no estaba intubada.
En una actualización difundida el 20 de octubre, el asistente mantuvo el diagnóstico: «delicada, pero estable», y advirtió sobre la posibilidad de una recaída conforme avance la recuperación: «Somos humanos, conforme vaya evolucionando, puede recaer su salud».
Alejandra de la Fuente dijo que la operación salió bien y que su madre estaba estable y recuperándose. La propia Bozzo publicó un mensaje para agradecer las muestras de afecto y señaló que estaba acompañada por su familia y bajo atención médica.
Algunos programas de espectáculos han difundido versiones sobre complicaciones como peritonitis, sepsis o dificultades respiratorias que habrían requerido intubación. Esas afirmaciones no han sido respaldadas por un parte médico público completo; la versión de Guerrero sobre sedación y ausencia de intubación contrasta con reportes posteriores y no existe, hasta ahora, un documento oficial difundido por el hospital que aclare las discrepancias.
Bozzo continúa bajo vigilancia médica en la capital y su equipo insiste en que la evolución dictará si hay mejoría o recaídas en los próximos días.






















