El Gobierno francés anunció un despliegue «masivo» de seguridad para las protestas previstas el sábado 24 de octubre y confirmó que contará con apoyo militar de la operación Sentinelle para reforzar la vigilancia en las calles.
El primer ministro Sébastien Lecornu dijo el martes 20 que la prioridad inmediata es «restablecer el orden» y reconoció fallas en la respuesta de seguridad del fin de semana anterior. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, precisó que los militares asumirán sobre todo tareas estáticas para liberar a policías y gendarmes y que, de ese modo, las fuerzas de seguridad podrán concentrarse en misiones de mantenimiento del orden público.
Nuñez defendió la medida como una forma de dar mayor «reactividad y movilidad» a las fuerzas frente a grupos que describió como dispersos y muy móviles. Añadió que el Gobierno está estudiando la posibilidad de prohibir manifestaciones no declaradas que supongan un riesgo de alteración del orden público y, bajo ciertas condiciones, restringir concentraciones notificadas si no se ofrecen garantías suficientes.
La operación Sentinelle, creada tras los atentados de 2015 con un despliegue de unos 10.000 soldados en Francia, suele encargarse de la vigilancia de lugares sensibles —centros de culto, escuelas, estaciones y puntos turísticos—; el Ejecutivo subrayó que su participación en la jornada del 24 será principalmente de apoyo estático y no para sustituir a las fuerzas encargadas del orden.
Las medidas llegan después de las movilizaciones del 17 de octubre, que se extendieron por París, Marsella, Lyon y otras ciudades y registraron enfrentamientos, incendios, saqueos y daños en comercios y edificios públicos. Las autoridades hablan de alrededor de 1.200 detenciones y 150 policías heridos tras esas protestas.
Según reportes oficiales citados por agencias, se registraron 140 protestas fuera de París y 32.800 participantes hasta el mediodía del 17 de octubre; la cifra nacional de asistentes fue estimada por las autoridades en 550.000, mientras que los organizadores calcularon en torno a 800.000 los participantes.
Varias ciudades ya aplicaron restricciones locales tras los disturbios: en París se impusieron toques de queda nocturnos en sectores del centro, incluidos Les Halles y la plaza de la República, y en Niza se ordenaron limitaciones en determinadas zonas hasta el 25 de octubre.
El Gobierno aseguró que evaluará convocatoria por convocatoria antes de decidir prohibiciones o restricciones y que las medidas concretas dependerán de las garantías de los organizadores y del análisis del riesgo. Las nuevas protestas del sábado 24 fueron anunciadas por sus promotores como una segunda jornada de movilización.






















