Nuevo León sumó casi medio millón de habitantes en los últimos cinco años, pero el crecimiento provocó un éxodo masivo en el corazón del área metropolitana.
Monterrey, Guadalupe y San Nicolás de los Garza perdieron en conjunto más de 48 mil residentes entre 2020 y 2025.
La fuga poblacional golpeó con mayor dureza a San Nicolás, que registró una caída superior a los 30 mil habitantes, seguido por Guadalupe y la capital del estado.
En contraste, la mancha urbana reventó hacia las orillas. Municipios periféricos como García y Juárez absorbieron conjuntamente a más de 278 mil nuevos residentes en el mismo periodo, disparando la demanda de servicios.
El fenómeno ya encendió las alarmas en el Gobierno estatal. Eugenio Montiel, titular del Instituto de Vivienda de Nuevo León, urgió a frenar la pérdida de habitantes en las zonas céntricas que ya cuentan con infraestructura consolidada.
Como respuesta al vaciado de la metrópoli, el funcionario planteó una estrategia urgente para desarrollar vivienda vertical y asequible en los municipios centrales, buscando obligar por ley a una coordinación metropolitana.
Aunque Nuevo León se afianzó como el séptimo estado más poblado del país con 6.2 millones de habitantes, el encarecimiento de las rentas y la falta de opciones empujan a miles de ciudadanos a buscar refugio en la periferia.






