La cantante Antonia Salazar Zamora, conocida como Toñita, relató en entrevista que durante aproximadamente un año vivió complicaciones de salud que atribuye a un descontrol de su TSH tras la extirpación de la tiroides. Describió episodios de respiración muy lenta, sensación de falta de oxígeno en el cerebro, disminución del ritmo cardiaco y presión arterial, además de una infección en el oído que, dijo, le afectó la coordinación, el habla y la capacidad para enlazar ideas.

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Según su testimonio, los síntomas llegaron a preocuparla hasta el punto de pensar que podía morir: “Se me descontroló mi TSH, yo ya no tengo tiroides”, contó, y añadió: “Otro poco más y ahí sí me perdían”. Narró que buscó atención médica a tiempo y recibió tratamiento; actualmente dice estar estable, aunque “todavía me falla un poco, porque no estoy al cien”. En una versión de sus declaraciones se indica que los episodios de respiración lenta ocurrirían hasta dos veces por semana, pero Toñita enfatiza que el problema está controlado con medicación.

La cantante ubicó el inicio de las complicaciones alrededor de octubre de 2025 y relató que, motivada por el miedo a morir, viajó a Europa para aprovechar el tiempo. Las notas sobre la entrevista no incluyen informes médicos, valores de laboratorio ni fechas o motivos de la cirugía de tiroides, por lo que no es posible verificar clínicamente el vínculo entre la extirpación y los síntomas que ella describe.

Algunos medios titularon que la artista fue diagnosticada con bradicardia; sin embargo, en las citas difundidas Toñita habla de una disminución del ritmo cardiaco y no se publicaron documentos médicos que respalden un diagnóstico formal ni resultados de estudios que confirmen ese cuadro.

En la conversación también habló de sus deseos para el final de su vida: pidió una imagen en 3D en su ataúd y una grabadora que reproduzca la frase “¿Quién eres tú?” cuando alguien se acerque. Dijo que quiere dejar sus pertenencias a su hija y que su teléfono lo dejaría a “Wicho”, a quien identificó como su representante, para que borrara la información. Algunas publicaciones señalaron que ya hizo su testamento; la entrevista reproduce esos deseos, pero no se presentó un documento que confirme la formalización legal del testamento.

Toñita insistió en que está estable y que el tratamiento la mantiene controlada, aunque sin recuperarse por completo. No se anunciaron fechas para consultas o procedimientos futuros, ni se acompañaron expedientes médicos que permitan una verificación independiente de los episodios que relató.