La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, respondió públicamente este 17 de septiembre a los señalamientos del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien un día antes demandó que el gobierno mexicano proceda penalmente contra funcionarios presuntamente coludidos con la delincuencia organizada. Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria contrapuso la postura estadounidense al solicitar que la administración de dicho país entregue un informe detallado sobre las acciones operativas y de combate al consumo e ingreso de sustancias ilícitas en su propio territorio.
El intercambio diplomático se desencadenó tras las declaraciones emitidas por Trump el 16 de septiembre, en las que el político estadounidense afirmó: "Pido a México actuar contra funcionarios corruptos ligados a los cárteles". Las aseveraciones reabrieron el debate binacional sobre el tráfico transfronterizo de estupefacientes, la entrada de armas de fuego de alto calibre desde territorio estadounidense hacia México y los mecanismos de control financiero en el sistema bancario de Estados Unidos para frenar el lavado de dinero proveniente de las organizaciones criminales.
En respuesta directa a la narrativa de corresponsabilidad y a la presión de los discursos emitidos en el entorno político estadounidense, Sheinbaum Pardo cuestionó la falta de resultados visibles en el combate al crimen organizado del lado norte de la frontera. "Me gustaría ver un reporte de lo que hace Estados Unidos contra el narcotráfico", enfatizó la mandataria federal, señalando que la estrategia de seguridad debe basarse en un principio de respeto a la soberanía, cooperación bilateral equilibrada y rendición de cuentas sobre la demanda interna de drogas y la venta ilegal de armamento.
La confrontación verbal ocurre en un contexto de constantes presiones políticas por parte de legisladores y aspirantes estadounidenses sobre la estrategia de seguridad pública en México. Históricamente, las acusaciones bilaterales sobre complicidad institucional y fallas en los controles fronterizos han marcado las negociaciones en materia de inteligencia, extradiciones e intercambio de información entre las agencias de seguridad de ambas naciones.
Hasta la fecha, la Cancillería mexicana y el Departamento de Estado de Estados Unidos han mantenido las vías diplomáticas habituales sin emitir comunicados ni cambios formales en los acuerdos de cooperación en seguridad. El Gobierno de México reiteró que mantendrá la coordinación bilateral bajo los principios de no intervención, combate a la impunidad y atención integral a las causas de la violencia.









