El delantero argentino señaló falta de claridad en las formas al momento de concretar su baja.
Nicolás Ibáñez, actual delantero exintegrante de Tigres UANL, realizó una serie de declaraciones críticas hacia la cúpula directiva del equipo de San Nicolás de los Garza. El atacante manifestó su inconformidad con el proceso que derivó en su salida de la institución, argumentando que la comunicación no fue transparente y que el trato recibido no correspondió al compromiso mostrado durante su estancia en el club.
Ibáñez puntualizó que, si bien el cambio de club es parte de la dinámica profesional, fueron «las formas» administrativas las que generaron su molestia. El futbolista señaló directamente que la directiva, encabezada por Mauricio Culebro, manejó su transferencia sin una interlocución directa y oportuna, lo que derivó en una salida accidentada. Este hecho se produce en un contexto donde el jugador buscaba mayor regularidad en el campo, situación que no se concretó bajo el actual esquema técnico.
Consecuentemente, la relación entre el jugador y la directiva terminó en términos distantes, impactando la percepción de la afición sobre la gestión del talento en el club. El proceso posterior para Ibáñez incluye su integración a un nuevo proyecto deportivo, mientras que Tigres deberá gestionar el impacto mediático de estas declaraciones en su entorno institucional. Antecedentes similares han ocurrido en el pasado con otros futbolistas, lo que abre el debate sobre la gestión de recursos humanos en el equipo regiomontano.














