Profesionales del entretenimiento exigen regulación para proteger sus derechos.
El 13 de julio de 2025, profesionales del entretenimiento, incluyendo locutores, actores de doblaje, músicos y productores, se manifestaron en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México con el objetivo de exigir una regulación legal que proteja sus voces ante el uso no autorizado de la inteligencia artificial (IA). Esta protesta surge tras la controversia generada por la difusión de un video por parte del Instituto Nacional Electoral (INE), que utilizó la voz clonada del fallecido actor de doblaje José Lavat sin el consentimiento de su familia.
Los participantes, reunidos bajo la consigna «una misma voz», llevaron pancartas con mensajes que abogaban por la defensa de los derechos de los artistas, como «La IA no reemplaza, somos las voces que no ves». Su demanda incluye que la voz humana sea reconocida legalmente como un dato biométrico, lo que permitiría evitar su uso ilegal por parte de empresas o tecnología sin el permiso y la compensación adecuadas. Resaltaron la preocupación de que el avance de la IA generativa esté ocurriendo a un ritmo más acelerado que el desarrollo de las leyes correspondientes, lo que representa una amenaza para el trabajo, la memoria y los derechos laborales de los artistas.
Entre los asistentes se encontraban figuras reconocidas como la actriz y productora Lourdes Gazza, el actor Alejandro Calva y la presidenta de la Asociación Mexicana de Locutores Comerciales, Lili Barba, así como estudiantes de doblaje. Es importante señalar que la manifestación no se opone a los avances tecnológicos en sí, sino que busca poner de relieve la necesidad de una ética y regulación adecuada que protejan a los creadores de contenido audiovisual.
La movilización tiene como propósito llamar la atención de autoridades y del público en general para que se establezcan normativas que regulen el uso de la IA, asegurando que se respete la creatividad humana, los derechos laborales y la identidad vocal de los artistas. Los manifestantes buscan asegurarse de que esta tecnología no sea utilizada para sustituir o explotar su trabajo sin autorización y sin el reconocimiento legal que merecen.














