El encarecimiento de la vivienda en Nuevo León se ha intensificado, afectando especialmente a trabajadores de ingresos medios y bajos que se ven excluidos del acceso a un hogar propio. Según un reportaje de Reporte Índigo, el valor medio de una casa en el estado ha pasado de alrededor de 1.5 millones a 1.7 millones de pesos en un periodo reciente. Este aumento es especialmente notorio en municipios como Juárez y García, donde en el primer trimestre de 2024 el incremento en precios superó el 12%, mientras que el promedio estatal fue del 11%.
La situación se agrava con la caída en el número de créditos hipotecarios solicitados en los últimos años. Se registraron 70,241 créditos en 2020, pero esa cifra se redujo a 42,061 en 2022 y apenas a 35,214 en 2023. Esta tendencia refleja un menor acceso real a la vivienda, lo que deja a muchos trabajadores sin opciones viables para adquirir un hogar.
Infonavit ha reconocido previamente que en Nuevo León ha colocado decenas de miles de créditos al año. La institución ofrece montos y tasas diferenciadas, pero los precios de las viviendas han subido considerablemente. Fuentes periodísticas recientes indican que el precio promedio de la vivienda en el estado está por encima del promedio nacional, llegando a cerca de 1.96 millones de pesos. Las simulaciones de mensualidades para adquirir una vivienda típica rondan los 19 mil pesos, lo que exigiría ingresos mensuales superiores a 63 mil pesos, un desafío significativo para muchos trabajadores.
La demanda de crédito no es suficiente para cubrir los precios de mercado, lo que significa que el acceso a la propiedad sigue siendo un sueño lejano para muchas familias en Nuevo León. En resumen, el encarecimiento de la vivienda y la caída en el acceso a financiamiento mantienen alejados a muchos de la posibilidad de adquirir un patrimonio propio.







