Argentina logró una victoria agónica y llena de dramatismo al imponerse 2-0 ante Austria, en un encuentro donde el dominio territorial y las ocasiones fueron mayormente albicelestes, pero donde el resultado terminó resolviéndose hasta el último suspiro.
Desde el inicio, el conjunto sudamericano tomó el control del balón y buscó imponer condiciones, aunque el primer golpe del partido pudo llegar desde el punto penal. Sin embargo, Lionel Messi no logró concretar la pena máxima en los primeros minutos, manteniendo con vida al conjunto europeo.
Primer tiempo: dominio argentino y revancha de Messi
A pesar del penal fallado, Argentina nunca perdió el control del partido. Austria mostró muy poco en ataque y se limitó a resistir los embates rivales.
La recompensa llegó al minuto 39. Una gran jugada colectiva en los linderos del área terminó con un pase filtrado y una acción inteligente de distracción que permitió la llegada desde segunda línea de Lionel Messi, quien definió de zurda para abrir el marcador.
El gol significó mucho más que la ventaja: con esa anotación, Messi alcanzó un registro histórico de 17 goles en Copas del Mundo, consolidándose como el máximo goleador en la historia del torneo.
Con ese tanto, Argentina se fue al descanso arriba 1-0, en un primer tiempo de clara superioridad aunque con poca contundencia frente al arco.
Segundo tiempo: insistencia y dominio sin premio inmediato
En el complemento, Argentina continuó buscando el segundo tanto. Al minuto 62, Thiago Almada condujo una buena acción ofensiva, cediendo para Enzo Fernández, cuyo disparo fue bloqueado por la defensa.
Minutos después, al 65, Messi volvió a estar cerca con un disparo colocado que el arquero Alexander Schlager desvió. La jugada generó polémica, ya que el árbitro sancionó saque de meta pese a las protestas argentinas por el evidente desvío.
Austria respondió al 67 con su ocasión más clara del segundo tiempo. Marcel Sabitzer envió un centro preciso desde la izquierda para Michael Gregoritsch, quien remató incómodo y envió su disparo por encima del arco.
Argentina volvió a insistir al 73 en un tiro de esquina ejecutado por Messi, que encontró a Nicolás González, aunque su cabezazo se fue apenas desviado. Más tarde, al 86, el propio González protagonizó una gran descolgada que terminó en una barrida providencial de la defensa austriaca para evitar el segundo gol.
Final dramático: del susto al gol definitivo
Cuando el partido parecía cerrarse, el dramatismo se apoderó del cierre. Al 90+3, Austria estuvo a centímetros del empate con un remate de cabeza de Patrick Wimmer que encendió las alarmas en el área argentina.
Pero la respuesta fue inmediata y letal. Al 90+4, Messi tomó el balón, condujo con jerarquía y filtró un pase perfecto para Julián Álvarez, quien falló el mano a mano inicial. Sin embargo, el rebote quedó vivo dentro del área: Messi intentó nuevamente, el balón fue bloqueado entre una multitud de piernas, pero en el contrarremate final logró cruzar su disparo para marcar el 2-0 definitivo.
Con este triunfo, Argentina no solo aseguró los tres puntos, sino que selló su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, además de confirmar el liderato del grupo con 6 unidades, asegurando su presencia en la sede de Miami para la siguiente fase.
Una vez más, el protagonista absoluto fue Lionel Messi, quien no solo marcó los goles decisivos, sino que volvió a aparecer en el momento más importante, reforzando un legado que sigue creciendo partido tras partido en la historia de los Mundiales.














