(CIUDAD DE MÉXICO) – Fiel a su estilo confrontativo y sin filtros, el empresario Ricardo Salinas Pliego se ha convertido este sábado en la voz más sonora de la oposición en México tras la captura de Nicolás Maduro. Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum condenaba la intervención estadounidense, el presidente de Grupo Salinas celebró el operativo militar como un acto de liberación y, más importante aún, lo utilizó como un espejo para lanzar una severa advertencia a la administración federal mexicana: «Cuidado».
A través de su cuenta de X, el dueño de TV Azteca y Banco Azteca no solo festejó con un «¡Felicidades, Venezuela es libre!», sino que interpretó la acción de Estados Unidos como un «aviso a los personajes autoritarios de todo el mundo». En una referencia velada pero inconfundible al gobierno de la Cuarta Transformación, Salinas Pliego señaló que este suceso representa una «esperanza para México», argumentando que aquellos regímenes que abusan de la democracia constitucional escudándose en la «voluntad del pueblo» para perpetuarse en el poder, eventualmente enfrentarán consecuencias graves.
El magnate, quien en los últimos años se ha erigido como el opositor ideológico y mediático más férreo contra el oficialismo —incluso por encima de los partidos políticos tradicionales—, calificó de «ridículo» que los gobiernos autoritarios invoquen la soberanía cuando son ellos mismos quienes violan las libertades de sus ciudadanos. «Resulta ridículo que aleguen que se viola la soberanía… cuando permiten que los abusos, homicidios y el despojo de las arcas públicas queden impunes», sentenció.
La crítica de Salinas Pliego fue directa a la yugular de la diplomacia mexicana. El empresario acusó al Gobierno de México de falta de congruencia y valor, recordando que la administración federal guardó silencio ante el fraude electoral denunciado en Venezuela meses atrás, pero que ahora se muestra «muy preocupada» y condena la intervención de Trump.
Para entender la magnitud de estas declaraciones, hay que recordar que Ricardo Salinas Pliego protagonizó una guerra abierta contra el gobierno del expresidente López Obrador y mantiene una relación tensa con la actual administración, marcada por disputas fiscales millonarias y la toma de un campo de golf concesionado a su empresa. Salinas se ha autodenominado un defensor de la libertad frente a lo que él llama los «gobiernícolas», convirtiéndose en un contrapeso de poder fáctico que utiliza su alcance mediático y redes sociales para cuestionar las políticas estatistas de la 4T.
El empresario cerró su mensaje con una advertencia directa para el gabinete de Sheinbaum: «El Gobierno de México debe ser más cuidadoso… Es indispensable cumplir con las reglas de la democracia y del Estado de derecho. ¡Cuidado!». Con estas palabras, Salinas Pliego no solo celebra el fin del chavismo, sino que coloca sobre la mesa la posibilidad de que la presión estadounidense pueda virar hacia México si se percibe un debilitamiento institucional similar al venezolano.















