La captura de Nicolás Maduro no solo ha sacudido a Venezuela, sino que ha provocado una fractura inmediata en la diplomacia internacional, con repercusiones directas que tocan a la puerta de México.
Mientras mandatarios como Javier Milei (Argentina) y Daniel Noboa (Ecuador) celebran el fin del chavismo como una victoria para la libertad, el bloque de izquierda y las potencias rivales de EE.UU. han reaccionado con furia y preocupación.
La Amenaza del Norte Lo que enciende las alarmas para nuestro país no es solo el cambio de régimen en el sur, sino las declaraciones del Presidente Donald Trump tras la operación. Al celebrar la captura, el republicano lanzó un mensaje velado pero contundente hacia la administración de Claudia Sheinbaum:
«Los cárteles dirigen México… la presidenta está asustada. Quizás tengamos que hacer algo al respecto también», sentenció Trump.
Estas palabras colocan a la diplomacia mexicana en alerta máxima, ante el precedente de que EE.UU. está dispuesto a usar fuerza militar directa en suelo extranjero sin autorización local.
Condena y Silencio
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Rusia y China: Han calificado la operación como un «acto de agresión» y una violación flagrante a la soberanía, advirtiendo consecuencias en la estabilidad energética global.
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Brasil y Colombia: Lula da Silva y Gustavo Petro, antiguos aliados ideológicos del chavismo, condenaron las formas, temiendo que esto legitime futuras invasiones en la región, aunque se han abstenido de defender la gestión de Maduro.
El mundo observa con atención: ¿Es este el inicio de una nueva doctrina de intervención estadounidense en América Latina?















