Informes de inteligencia confirmaron que Nemesio Oseguera Cervantes enfrentaba un severo padecimiento renal que limitaba drásticamente su movilidad física.
Informes recientes de inteligencia elaborados por agencias de seguridad de México y Estados Unidos confirmaron que Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, enfrentaba un severo deterioro en su estado de salud antes del operativo en el que fue abatido. Los documentos oficiales detallan que el individuo padecía una grave enfermedad de carácter renal, condición médica que limitaba de manera drástica su capacidad física y su movilidad operativa.
El padecimiento crónico obligaba a Oseguera Cervantes a recibir tratamiento especializado de forma constante, incluyendo procedimientos de diálisis. Esta necesidad clínica representaba una vulnerabilidad logística para su estructura de seguridad, ya que requería el traslado e instalación de equipo médico avanzado en las zonas serranas y campamentos clandestinos donde se refugiaba para evadir la acción de las fuerzas armadas.
El seguimiento a los insumos médicos y al personal de salud especializado fue una de las líneas de investigación utilizadas por las áreas de inteligencia militar para rastrear la ubicación del líder criminal. Las autoridades federales tenían conocimiento de que el deterioro físico reducía sus opciones de desplazamiento rápido en situaciones de emergencia, lo que limitó su perímetro de seguridad en la región occidente.
La confirmación de su estado clínico explica la disminución de sus apariciones directas en la estructura operativa durante los últimos meses. El operativo ejecutado el 22 de febrero en Talpa de Allende, Jalisco, por elementos del Ejército Mexicano culminó con su abatimiento, cerrando el ciclo de persecución de uno de los objetivos prioritarios para los gobiernos de ambos países.















