Otro viernes de locos (Freakier Friday, Estados Unidos/2025). Dirección: Nisha Ganatra. Guion: Jordan Weiss, basado en la novela de Mary Rodgers. Elenco: Jamie Lee Curtis, Lindsay Lohan, Julia Butters, Sophia Hammons, Manny Jacinto, Mark Harmon. Fotografía: Matthew Clark. Edición: Eleanor Infante. Música: Amie Doherty. Producción: Walt Disney Pictures. Distribución: Disney. Duración: 111 minutos. Clasificación: Apta para todo público.
Disney apuesta por la nostalgia con Otro viernes de locos, una secuela tardía que reúne nuevamente a Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan en una comedia familiar que recurre al mismo truco fantástico de siempre: el intercambio de cuerpos. Sin embargo, a pesar del entusiasmo del elenco y algunos buenos momentos, la cinta rara vez se siente como algo más que un eco lejano de su predecesora.
La dirección de Nisha Ganatra es funcional, sin grandes riesgos. El ritmo es ágil, aunque la narrativa no escapa de una estructura predecible y en muchos tramos depende del recuerdo del filme de 2003 más que de su propia fuerza. Ganatra, conocida por su trabajo en comedias ligeras como Late Night, no logra imprimirle una personalidad definida a esta nueva entrega.
En cuanto al guion, Jordan Weiss intenta ampliar el universo introduciendo a una nueva generación: Harper, hija de Anna, y Lily, hija del interés amoroso de Anna. Ambas adolescentes terminan intercambiando cuerpos, al igual que sus madres, repitiendo la fórmula sin grandes variaciones. Si bien se agradece el esfuerzo por reflejar dinámicas familiares modernas y ensambladas, el conflicto central carece de la frescura y autenticidad de la primera cinta.
Las actuaciones cumplen con lo justo. Jamie Lee Curtis aporta presencia y solidez, y Lindsay Lohan ofrece un regreso correcto, aunque sin el carisma que la hizo destacar hace dos décadas. Entre las nuevas incorporaciones, Julia Butters y Sophia Hammons destacan por su química en pantalla, pero sus personajes no logran despegar del molde adolescente.
La fotografía de Matthew Clark cumple sin alardes: escenarios escolares, casas luminosas y un diseño de producción que repite la estética limpia y colorida de Disney, sin arriesgar ni innovar. En el apartado musical, la banda sonora de Amie Doherty busca apelar a la emoción y a lo juvenil, con algunos momentos bien logrados, aunque en general pasa sin dejar huella.

En términos de impacto, la cinta entretiene sin aburrir, pero tampoco logra emocionar o sorprender. Su dependencia de la nostalgia y el «fan service» le resta fuerza como obra propia. Hay algunos chispazos de humor y ternura, pero el mensaje sobre la empatía intergeneracional se diluye en una historia que parece ir en piloto automático.
Otro viernes de locos es una secuela correcta pero poco inspirada. Funciona como pasatiempo familiar, especialmente para quienes crecieron con la versión anterior, pero no tiene el peso ni el ingenio necesario para dejar huella. En tiempos donde muchas franquicias buscan revivir el pasado, esta entrega se queda a medio camino entre el homenaje y la repetición.
















