La novela del mercado de fichajes invernal ha llegado a su fin con la confirmación oficial del traspaso de Nicolás Ibáñez de los Tigres de la UANL a la Máquina Cementera de Cruz Azul. La operación se cerró en las últimas horas previas al límite de registros de la Liga MX, formalizando la llegada del delantero argentino a La Noria para reforzar el ataque celeste en lo que resta del Torneo Clausura 2026.
De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, el acuerdo se concretó por una cifra cercana a los 2.5 millones de dólares, con variables que podrían elevar el monto total a 3 millones en función de objetivos deportivos. Ibáñez firmó un contrato que lo vincula a la institución capitalina por dos años, con opción a extenderse uno más, y ya ha sido inscrito ante la Federación Mexicana de Fútbol con el dorsal número 7, quedando habilitado para ver actividad inmediata bajo las órdenes del cuerpo técnico celeste.
La salida de Ibáñez del conjunto felino responde a una reestructuración estratégica de la plantilla universitaria. La directiva de Tigres necesitaba liberar una plaza de jugador No Formado en México (NFM) para inscribir al uruguayo Rodrigo Aguirre, quien llega procedente del América. Ante la falta de minutos y protagonismo en el esquema reciente de los de San Nicolás, donde Ibáñez había perdido la titularidad, se facilitó su salida para dar paso al nuevo refuerzo charrúa.
El debut del atacante podría tener un tinte irónico y especial, ya que Cruz Azul se enfrentará precisamente a los Tigres en la próxima Jornada 6 del campeonato. El encuentro, programado para disputarse en el Estadio Cuauhtémoc —sede alterna de la Máquina—, marcaría el primer enfrentamiento de Ibáñez contra sus excompañeros apenas unos días después de abandonar la Sultana del Norte. Con este movimiento, Cruz Azul busca cubrir la ausencia de Gabriel Fernández y potenciar su ofensiva, apostando por la probada capacidad goleadora que Ibáñez demostró en sus etapas con Atlético de San Luis y Pachuca.















