La jefa de gobierno presenta un plan integral para asegurar la justicia habitacional.
La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, ha presentado una iniciativa para combatir la gentrificación en la capital mexicana, una problemática que ha generado inquietud en barrios emblemáticos como Condesa, Roma y Juárez. La medida surge en respuesta a las protestas por el drástico aumento en los precios de alquiler, así como el desplazamiento de los residentes, fenómenos exacerbados por el crecimiento de plataformas de hospedaje temporal como Airbnb.
Este esfuerzo cuenta con el Bando 1 «Por una Ciudad Habitable y Asequible», el cual abarca 14 acciones encaminadas a asegurar la justicia habitacional y la equidad urbana. Entre las principales medidas del plan se encuentra la regulación de los precios de renta mediante el establecimiento de un índice que limite los incrementos anuales a la inflación. Esta acción busca proteger a los inquilinos de los constantes aumentos desproporcionados en los alquileres.
Adicionalmente, la administración de Clara Brugada Molina se ha comprometido a generar 200,000 acciones de vivienda pública hasta el año 2030, respaldadas por un presupuesto de 9,000 millones de pesos para este periodo. Esta inyección de recursos está destinada a la construcción de viviendas asequibles que permitan a los ciudadanos acceder a espacios dignos y a precios razonables.
El plan también busca fortalecer el comercio local mediante el fomento de negocios de barrio, lo que ayudaría a preservar la identidad cultural y social de las comunidades afectadas por la gentrificación. En un esfuerzo por regular las plataformas de alojamiento temporal, se establecerá un Observatorio de Suelo y Vivienda que se encargará de monitorear los precios de los alquileres y adquirir terrenos destinados a proyectos de vivienda pública.
Sin embargo, aún permanecen en el aire detalles cruciales sobre la implementación legal de estas medidas y las sanciones correspondientes a quienes no se ajusten a la nueva normativa. La estrategia de Clara Brugada Molina representa un paso significativo hacia la creación de una ciudad más habitable y asequible, en un contexto de creciente desigualdad en el acceso a la vivienda.















