Un análisis sobre la eficacia de la vigilancia y la lucha contra el narcotráfico en el país.
Zhi Dong Zhang, un ciudadano chino identificado como proveedor clave de fentanilo y otros narcóticos para los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG), se fugó el 11 de julio de 2025 de la prisión domiciliaria en la alcaldía Cuajimalpa, Ciudad de México, donde se encontraba bajo la custodia de la Guardia Nacional. Este incidente ha desatado cuestionamientos sobre la efectividad de la vigilancia federal en México, especialmente teniendo en cuenta el papel estratégico de Zhang en el tráfico internacional de drogas sintéticas, que conecta Asia con América y Europa.
Poco tiempo después de su fuga, las autoridades lograron recapturarlo gracias a la utilización del sistema de cámaras del C5, que permite un monitoreo constante de la región. Zhang enfrentaba graves cargos que incluyen el tráfico de más de mil kilos de cocaína, mil 800 kilos de fentanilo, más de 600 kilos de metanfetaminas y lavado de dinero. Además, se encontraba en medio de un proceso de extradición hacia Estados Unidos.
Este episodio no solo resalta la vulnerabilidad del sistema carcelario mexicano, sino que también pone de manifiesto los desafíos que enfrenta el país en su lucha contra el narcotráfico. La recaptura de Zhang, aunque oportuna, subraya la necesidad de una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad y vigilancia en la custodia de individuos involucrados en actividades delictivas relacionadas con el tráfico de drogas.















