El éxito de Zootopia (2016) no se midió solo por los más de mil millones de dólares que recaudó en el mundo. Lo que la hizo especial fue su capacidad para usar una ciudad de animales como un espejo de la sociedad, hablando de temas serios como el prejuicio, el racismo y cómo romper con las etiquetas que nos ponen. Por eso, que Disney haya tardado tanto en lanzar la segunda parte era un misterio, pues la gente la estaba esperando.
Finalmente, Zootopia 2 llega a los cines bajo la dirección de Jared Bush y Byron Howard. La misión es enorme: repetir esa mezcla de humor, mensaje social y buena historia sin caer en copiar lo que ya funcionó.
¿De qué va la historia?
La película nos trae de vuelta a la pareja de policías favorita: la resuelta conejita Judy Hopps (Ginnifer Goodwin) y el astuto zorro Nick Wilde (Jason Bateman). Ya son unos agentes exitosos en Zootopia, la ciudad donde depredadores y presas viven juntos.
Sin embargo, todo se complica. Un error en una misión importante contra una banda de traficantes hace que el irascible Jefe Bogo (Idris Elba) los regañe y los baje de puesto. Este castigo los obliga a ir a un grupo de terapia para parejas de policías con problemas, un momento que usan para arreglar los problemas que tienen Hopps y Wilde como equipo.
Pero esta situación se convierte en el inicio de una nueva y enorme investigación que los lleva a explorar partes de la ciudad que nunca habíamos visto. En el camino, conocen nuevas especies, como reptiles (que se vuelven el blanco de nuevos prejuicios), y se encuentran con una conspiración que, otra vez, afecta la política y el orden social de la metrópoli.

Más rápida, más grande, más espectáculo
La forma en que Zootopia 2 cuenta la historia es diferente a la primera. La película original era como una película de detectives elegante para toda la familia. Esta secuela es mucho más una película de amigos en plena acción y aventura.
Los directores han preferido meter más secuencias de persecución largas y emocionantes, dándole un ritmo mucho más rápido y denso. La película dura 108 minutos y se siente muy veloz, llevando a Judy y Nick a recorrer casi todo Zootopia. Aunque tanta acción le da mucha energía, algunos críticos dicen que hay «demasiado de todo» y que a veces el mensaje social se pierde un poco entre tanto enredo.
La animación es impresionante
Técnicamente, la película es un triunfo. La animación ha mejorado mucho en los últimos años. El nivel de detalle en el pelo de los personajes, los reflejos en el agua, y una escena bajo la lluvia que ha dejado a la prensa impresionada, demuestran un poder gráfico espectacular.
Te sientes completamente dentro de la ciudad; el diseño de los escenarios es increíble, creando lugares que son funcionales y muy bonitos.

El mensaje social sigue fuerte
Zootopia 2 sigue muy consciente de su mensaje. La primera fue aplaudida por hablar de la discriminación. Esta secuela retoma ese tema y lo hace más complejo, hablando de las tensiones sociales a través de la llegada de nuevas minorías, como el grupo de reptiles.
La película habla de la búsqueda de la armonía y la aceptación de las diferencias sin ser demasiado «maestra» o aburrida. El mensaje está muy bien metido en las aventuras y en la gran química entre Judy y Nick, que nos demuestran que es posible superar las diferencias. Es genial que Disney siga hablando de estos temas serios en una película familiar, reafirmando el valor de la saga.
Los protagonistas salvan el día
El punto fuerte y emocional de la franquicia sigue siendo la pareja principal. Ginnifer Goodwin y Jason Bateman mantienen intacto el carisma de sus personajes, siendo el motor de la comedia y la emoción.
La película suma nuevas voces, como Ke Huy Quan y Quinta Brunson (quien interpreta a la terapeuta), que añaden momentos muy divertidos. Musicalmente, Shakira regresa como la estrella pop Gazelle y su canción «Zoo,» escrita por Ed Sheeran, es un éxito pegadizo que acompaña los mejores momentos de acción.

En resumen…
Zootopia 2 logra un equilibrio delicado. Aunque ahora tiene más acción y es menos «misterio» que la primera, lo compensa con una animación deslumbrante y el gran desarrollo de la relación entre sus protagonistas.
La película no solo está a la altura de su predecesora, sino que la supera en lo técnico y en el dinamismo de la historia. Es una experiencia de cine de primera, que hace que valga la pena pagar la entrada. La calidad visual y la velocidad de sus escenas se disfrutan mejor en el cine, donde el sonido envolvente también hace un gran trabajo. Además, la escena después de los créditos (aunque te haga esperar un poco) nos da una pista de que una tercera parte es inevitable y muy bienvenida.














