La ONU confirma un alarmante número de muertes en medio de la escasez de asistencia humanitaria.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha confirmado que un total de 798 palestinos han sido asesinados por disparos del ejército israelí en un periodo de seis semanas mientras intentaban acceder a ayuda humanitaria en Gaza. Este alarmante número refleja la situación crítica que atraviesa la región, donde las muertes se han registrado principalmente en puntos de distribución de alimentos y agua gestionados por la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), la única organización autorizada por Israel para operar en la Franja, así como en los convoyes humanitarios de la ONU.
Tanto la ONU como Amnistía Internacional han denunciado que el sistema de ayuda humanitaria, controlado por Israel, ha derivado en una trampa mortal para los palestinos que, además de enfrentar la escasez de alimentos, sufren bombardeos casi a diario desde hace 21 meses. Amnistía Internacional ha calificado estos ataques como deliberados y ha indicado que la distribución de asistencia, que es insuficiente y controlada, no solo no alivia el sufrimiento de la población, sino que lo agrava.
Adicionalmente, la restricción severa sobre la entrada de medios internacionales ha limitado la cobertura de la crisis. Desde octubre de 2023, más de 200 periodistas palestinos han sido asesinados, lo cual convierte a los informadores en objetivos y agrava la falta de información sobre la situación en Gaza.
En resumen, la tragedia en Gaza se intensifica con la muerte de casi 800 civiles que buscaban asistencia básica en un contexto de bloqueo y guerra prolongada, en el que una ayuda humanitaria militarizada no logra satisfacer las necesidades más apremiantes de la población afectada.















