Grupos armados paralizaron avenidas en Tamaulipas, Guanajuato y Michoacán con quema de vehículos y ponchallantas tras la caída del líder del CJNG.
La violencia desatada por el operativo federal en Jalisco se extendió durante la madrugada y mañana de este domingo hacia otras regiones estratégicas del país. La ciudad de Reynosa, Tamaulipas, amaneció bajo un esquema de bloqueos simultáneos en sus principales accesos, donde grupos del crimen organizado utilizaron camiones de carga y transporte público incendiados para impedir la movilidad de las fuerzas de seguridad.
Reportes de la Vocería de Seguridad de Tamaulipas confirmaron la presencia de artefactos metálicos conocidos como «ponchallantas» en el Libramiento Sur y la carretera a San Fernando. Elementos de la Guardia Nacional y la Policía Estatal desplegaron maniobras para liberar las arterias, aunque la actividad comercial y el transporte público suspendieron operaciones temporalmente ante el riesgo operativo.
Reacción en el Bajío y Occidente
La inestabilidad no se limitó a la frontera norte. En los estados de Guanajuato y Michoacán, se documentaron incidentes similares que las autoridades vinculan directamente con la estructura logística del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En los municipios michoacanos de Uruapan y Apatzingán, células delictivas bloquearon tramos carreteros, mientras que en Celaya, Guanajuato, se reportaron incendios de vehículos compactos en dos puntos de la ciudad.
Las Mesas de Seguridad de las entidades afectadas activaron el Código Rojo para coordinar la respuesta interestatal. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal mantiene el monitoreo de las vías de comunicación para restablecer el orden y garantizar el tránsito, mientras las fuerzas armadas refuerzan el patrullaje en los límites estatales para contener la dispersión de las células delictivas tras el abatimiento de su liderazgo central.















