Las autoridades alertan sobre el uso creciente de drones por parte de organizaciones criminales.
El gobierno de Estados Unidos ha emitido una grave advertencia sobre la inminente posibilidad de que los cárteles mexicanos, especialmente el Cártel de Sinaloa, lancen ataques con drones en su territorio, particularmente en la frontera con México. Desde agosto de 2024, se ha registrado el uso de drones por parte de estas organizaciones criminales para lanzar artefactos explosivos improvisados durante enfrentamientos, acentuando así la preocupación sobre el crecimiento de esta amenaza.
Funcionarios de Seguridad Nacional y el FBI han indicado que los cárteles utilizan drones prácticamente a diario no solo para el transporte de narcóticos, sino también para la vigilancia de las fuerzas del orden. La preocupación ha crecido al punto de que consideran inminente un ataque directo con drones en suelo estadounidense, marcando un aumento alarmante en las tácticas criminales.
Para mitigar este riesgo, Estados Unidos ha intensificado su colaboración con México, enfocándose en capacitar a las fuerzas armadas y a las autoridades mexicanas en la detección y neutralización de drones. En los últimos seis meses, se registraron más de 27,000 drones operando a menos de 500 metros de la frontera sur de Estados Unidos, muchos de ellos operando a altitudes superiores a las legalmente permitidas. Esta situación ha llevado a implementar nuevas medidas de vigilancia y respuesta, incluyendo ajustes en instalaciones militares en Nueva Jersey y Nueva York, donde se han establecido restricciones y se ha mejorado el monitoreo para proteger infraestructuras críticas.
La escalada en el uso de drones por parte del narcotráfico mexicano es una situación alarmante, y las autoridades estadounidenses han enfatizado que, si bien actualmente se utilizan para transporte de drogas y vigilancia, la posibilidad de que estas aeronaves se utilicen para atacar a ciudadanos y fuerzas del orden en Estados Unidos es un riesgo real y urgente. Estas circunstancias subrayan la necesidad de una cooperación internacional robusta y medidas de vigilancia eficaces para enfrentar la amenaza que representan los drones en el contexto del crimen organizado.















