Claudia Sheinbaum, presidenta de México, reprendió a altos funcionarios de Pemex el 31 de julio en Palacio Nacional, debido a la caída en el desempeño operativo de la empresa estatal.
Durante la reunión, Sheinbaum expresó su preocupación por la disminución del 13% en la producción de gasolina y del 11% en la de diésel en el segundo trimestre de 2026. A pesar de que Pemex tenía una meta de producción de 1.8 millones de barriles diarios, la realidad fue que la producción se situó en 1.6 millones.
La situación se agravó con un incremento del 134% en las importaciones de diésel y del 45% en las de gasolina durante el mismo periodo. Este aumento en las compras externas de combustibles ha generado una mayor dependencia de México hacia el extranjero, lo que preocupa a la administración federal.
El reclamo de Sheinbaum se hizo eco en los medios, siendo Reuters quien publicó el 17 de septiembre sobre la reprimenda y la situación crítica de Pemex. La falta de capacidad operativa en las refinerías fue un punto central de la discusión, ya que ninguna de ellas estaba operando a su capacidad diseñada.
A pesar de la gravedad de la situación, no se reportaron víctimas ni detenidos tras la reprimenda. Sin embargo, el deterioro en la situación operativa de Pemex es evidente y plantea serias interrogantes sobre el futuro de la empresa y su capacidad para satisfacer la demanda interna de combustibles.
No se ha emitido un comunicado oficial de Presidencia que confirme de manera primaria el regaño, lo que deja un vacío en la información sobre las acciones que se tomarán para revertir esta crisis. Las declaraciones de Sheinbaum y la respuesta de los funcionarios de Pemex aún no han sido divulgadas públicamente.
La situación de Pemex es crítica y requiere atención inmediata, ya que el desempeño de la empresa no solo afecta la economía nacional, sino también la confianza de los ciudadanos en la administración actual.









