Las milicias palestinas de Gaza se comprometieron este martes a un alto el fuego con Israel, tras 48 horas de la peor escalada de la violencia desde 2014, que comenzó el domingo pasado cuando se avanzaba en un acuerdo para una tregua duradera, con mediación de Egipto y la ONU.

«Los apreciados esfuerzos egipcios han llevado a reforzar el alto el fuego entre la resistencia armada y el enemigo sionista. La resistencia armada se comprometerá con esta declaración en tanto en cuanto el enemigo sionista lo haga», señaló el denominado Centro de Operaciones Conjunto de las Facciones Palestinas, que agrupa a los principales grupos armados de Gaza.

Israel no ha contestado oficialmente al anuncio, si bien un alto cargo que pidió no ser identificado declaró que el país «mantiene su derecho a actuar», pero que ha respondido a intentos de mediación de la ONU, Egipto, Noruega y Suiza, e indicó que serán «los hechos sobre el terreno los que decidirán» si se cumple o no la tregua.

460 cohetes

En apenas veinticuatro horas, las milicias del enclave lanzaron 460 cohetes y morteros hacia Israel, un centenar de los cuales fueron interceptados por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro.

Estos grupos reivindicaron los ataques como respuesta a un incidente que se produjo la noche del domingo durante una incursión militar israelí en Gaza que resultó fallida y en la que murieron siete milicianos y un soldado de Israel.

Tras el incidente se tiraron catorce cohetes que no causaron víctimas y continuó la calma hasta la tarde del lunes, cuando empezó un lanzamiento masivo de cohetes, que se inició con el disparo de un misil antitanque contra un autobús israelí, hecho en el que resultó herido grave un soldado.

Los proyectiles no dejaron de caer durante la noche y la madrugada y uno de ellos mató a un civil palestino en la ciudad israelí de Ashkelón.

Y durante la mañana siguieron alterando la vida de las comunidades israelíes de la periferia de Gaza, donde colegios, grandes comercios y puntos de reunión de más de veinte personas permanecieron cerrados por indicaciones del Ejército.

Represalia israelí

Como represalia, Israel atacó desde aviones y tanques más de 160 objetivos, entre ellos cuatro grandes infraestructuras, como el hotel Al Amal y la sede de la televisión Al Aqsa, que asegura eran utilizados por el movimiento islamista Hamás, que controla el enclave, lo que ocasionó la muerte de cuatro milicianos ayer y otros tres hoy.

El balance de víctimas mortales desde la noche del domingo es de catorce milicianos palestinos, un soldado israelí y un civil palestino fallecido en Israel.

El portavoz militar israelí, teniente coronel Jonathan Conricus, estimó que las milicias de Hamás y otros grupos tienen unos 20.000 cohetes y morteros en su arsenal, de diferentes categorías y alcance, algunos de ellos de medio-largo que podrían llegar a ciudades como Tel Aviv o Jerusalén, a decenas de kilómetros de Gaza.

La intensidad de los ataques desde Gaza fue descendiendo durante la jornada, mientras ganaban peso los rumores de alto el fuego y el Gabinete de Seguridad israelí, con el primer ministro Benjamín Netanyahu al frente, se reunía durante más de ocho horas.

Ante la situación vivida, Netanyahu tuvo que regresar el domingo de urgencia desde París, donde participaba en la conmemoración del armisticio de la I Guerra Mundial (1914-1918).

Este estallido de la violencia le ha puesto en una situación difícil, después de verse obligado a defenderse de las críticas por haber dejado entrar a la bloqueada Gaza 15 millones de dólares de Catar para pagar a 23.000 funcionarios palestinos, como parte de los acuerdos para avanzar en una tregua de larga duración y aliviar la situación económica del enclave.

Treguas frágiles

Desde el inicio en marzo de la conocida como Gran Marcha del Retorno, con protestas semanales en la frontera y actos de violencia, han muerto más de 200 palestinos por fuego israelí, la inestabilidad ha aumentado y se han producido siete escaladas militares que se han contenido con frágiles treguas tácitas.

Egipto y la ONU intentan promover un acuerdo de alto el fuego duradero, que pasaría por aliviar el bloqueo de más de once años sobre el enclave y restablecer la calma en la frontera.

El inesperado incidente del domingo con la incursión del Ejército amenazó estas negociaciones y empujó a ambas partes a una peligrosa escalada de la tensión.

Para el analista político en Gaza Saleh Naami, los ataques masivos de las milicias han «permitido a la resistencia maniobrar desde una posición de poder, después de haber demostrado éxito en la imposición de nuevas reglas de combate con el enemigo».

También el Ministerio de Exteriores israelí consideró en un comunicado que Hamás estaba «intentando cambiar las reglas del juego» y advirtió de que Israel no lo aceptará.

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